miércoles, 21 de agosto de 2013

Capitulo 27.

Me desperté. Pero Rubius no estaba allí, me extrañó. Me quedé un ratillo más en la cama pensando. Pensé en lo que me dijo Rubius sobre lo que pasaria con nosotros cuando volvieramos a Madrid. Quizás me volvería un tiempo a Málaga con mi madre, la hechaba de menos. Llamaron a la puerta, era Rubius diciendo que me despertara. Me levante y salí: ·Buenos días, dormilona. ·Buenos días... ·¿Pasa algo? ·No, nada. No te preocupes, mi amor. ·No quiero verte mal. Venga vamos a desayunar. ·Vale. Desayunamos, me sentia rara y nerviosa con mal presentimiento... No sabia porque, pero lo sentia. Cuando terminamos, Triana vino a mi y me empezó a decir los invitados de la boda: ·Cuanta gente. ¿No? ·Va a ser una super boda, tiene que venir mucha gente. ·Mientras lo pages... ·No te preocupes. ·Quiero invitar a mi madre. ·Claro, llamala. ·Oye. ¿Puede venir la mia también?-dijo Rubius- ·Emmm... Claro. ·Gracias, esque queria que nuestras madres se conocieran y eso. ·Claro, no hay problema. ·Rubius. Podian haberse conocido antes.-dije yo- ·Ya. Pero aprovecharé esto, que es algo mas formal. ·Vale... Fuimos a llamar a nuestras madres y las dos aceptaron venir. Mañana por la mañana iriamos a por ellas: ·Triana ¿Y tu madre? ¿No la recogias hoy del aeropuerto? ·Sí, ya la he recogido. Esta en su habitación organizandose y tal... Ahora la llamaré para que venga con nosotros. ·¿Le has presentado a Cheeto? ·Claro. Fuimos a comer todos, incluso la madre de Triana. Estuvimos charlando, la madre de Triana no paraba de hacer preguntas, queria saberlo todo. Después fuimos a que la madre de Triana conociera todo ese lugar. Por la noche, tuvimos que ir a un restaurante que queria ir la madre de Triana. Parecia la madre de todos. Al final de la noche, fuimos a dormir.

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