lunes, 19 de agosto de 2013

Capitulo 26.

Me desperté y ví a Rubius, que mono era cuando dormia... Pero ¿Se acordaría de lo de anoche? Yo me acordé perfectamente y eso que estaba muy borracha. Me levanté sin hacer ruido y sentí que rubius me cogia del brazo: ·No te vayas -me dijo Rubius- ·Voy a desayunar, mi amor. ·Quedaté un ratito más, no quiero quedarme aqui solo. Me volví a tumbar a su lado, me abrazó la cintura y se quedó dormido abrazado a mi. Después de un rato, llamaron a la puerta. Era Mangel y Miriam para despertarnos. Desperté a Rubius y nos preparamos para ir a desayunar: ·Lidia. ·Emm... ¿Pasa algo?, cari. ·No, nada. Que... ¿Qué tal te lo pasaste anoche? ·Pues bastante bien. ·Sé que disfrutaste, te quedaste agusto. ·Oye, pero seras tontito. ·Sí, soy tontito losé. ·Pero, ¿Sabes qué? ·Dime. ·Que eres mi tontito. ·Ah. Eso también lo sé, mi niña. ·Que mono eres, dormilon. ·¿Yo? ¿Dormilon? ·Sí, tú. Que duermes más que... ·No tienes argumento, tonta. ·Si tengo, pero quiero ser original. ·Dormí mucho por que estaba muy cansado de anoche, me atacó una fiera. ·¿Sí? Hubo pelea de fieras anoche, entonces. ·Claro, leona. Empezamos a reirnos y a decir tonterias. Ví que Rubius volvia a tener más ganas de divertirse, eso me hacia más feliz por que no nos alejariamos tanto... Después de desayunar, Triana estuvo llamandome desde el pasillo: ·Lidia, ven. ·¿Qué pasa? ·Tú, ven. ·Vale, vale...-decia mientras iva- ·Tía, todo lo de la boda ya esta listo. Pero hay un problema. ·¿El qué? ·Mi madre no sabe que me voy a casar y ... ·¿Y..? ·¿Y si se mosquea? ·¿Por qué? ·Por que no se lo he dicho. ·Pues llamalá. ·Pero yo no he contactado con ella desde la última vez que nos vimos. ·Dame tú móvil. ·¡No! ·La llamas tú o la llamo yo. ·Lo haré yo, que soy su hija. Cogió el móvil, llamó y puso el altavoz para que yo lo escuchara: ·Mamá. ·Triana, dios. Cuanto tiempo. ¿Por qué no has llamado antes? ·Es que... No sé. Bueno, queria decirte una cosa. ·Dime. ·Yo he venido a Ibiza de vacaciones. ·¿Y no avisas? ¿Con quién? ·Con Lidia, Miriam, Mangel, Rubius y mi novio Cheeto. ·Ahá. ·Y bueno, que Cheeto me pidió en Madrid que me casara con él. ·Oh dios, hija. ¿Por qué no lo has dicho antes? ¿Cuando va a ser? ·Este fin de semana. ·¡¿ESTE?! -dijimos su madre y yo a la vez, estando ella en el móvil y yo escuchandolo- ·Sí. Lidia, no te dije nada pero ya esta todo. Y mamá, ¿Podrás venir? ·Entonces, tengo que irme a Ibiza mañana. ·Pues vente mañana... ·Hija, podias aver avisado antes. ·Losé, perdón. ·Vale, pues mañana vas a recogerme al aeropuerto. ·Vale, mamá. ·Me voy a prepararlo todo. Un besito, Triana. Te quiero. ·Y yo, mami. Adiós. Entonces, me dí cuenta que yo no tenía vestido para ponerme en la boda de Triana. Fuí corriendo con Triana a por Miriam y nos fuimos de compras. Después de mirar un montón de vestidos, Miriam y yo encontramos unos vestidos preciosos. Cuando salimos fuimos a por los chicos para ir a comer. Después de comer, le preguntamos a los chicos si tenian traje para la boda. Cheeto, por supuesto, ya tenía el traje de novio. Pero Rubius y Mangel, ni se acordaban de que tenian que ir a la boda. Fuimos a comprar entonces, otra vez. Después de toda la tarde sin encontrar nada, Mangel encontró un traje perfecto pero Rubius queria llevar el mismo y los dos no podian ir iguales. Al final, Mangel se quedó con el traje tras un largo rato discutiendo a quien le sentia mejor. Y Rubius cogió otro, que al aparecer, le sentía mejor. Llegamos a casa reventados de dar tantas vueltas comprando. Y Cheeto sugirió ir a un espectaculó que ivan hacer cerca de allí que miró por internet mientras estabamos de compras. A todos nos pareció bien. Nos arreglamos, muy guapos y bien vestidos. Fuí a salir de la habitación y Rubius se puso muy "caballeroso": ·Señorita, deje que le habra la puerta. ·Eh... Gracias. ·Bueno, señorita, le acompañaré hasta a fuera. ¿Le parecé? ·¿Qué haces, tonto? ·Queria ponerme educado, ya que vamos a salir tan arreglados y civilizados. ·Anda, cari. Se tú. ·Siempre lo soy, presiosa prinsesa mia. ·Deja de hablar así. ·Esque eres muy presiosa. ·Tonti, te quiero. ·Yo más. Nos dimos un beso y salimos de allí. Cuando llegamos al espectáculo, nos sentamos y disfrutamos de aquello. Estaba bastante bien, pero lo mejor fué que Rubius no paraba de decir cosas graciosas de cada cosa que pasaba. Terminamos de verlo y fuimos al hotel. Llegamos, cada uno fué a su habitación y nos durmimos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario