lunes, 5 de agosto de 2013
Capitulo 24.
Me desperté, miré a Rubius, que dormía a mi lado, y le dije que fueramos a desayunar. A él le pareció bien y fuimos a desayunar.
Cuando bajamos, estaban los demás desayunando:
·Hola, dormilones. -dijo Triana-
·Buenos días. -dijimos Rubius y yo a la par-
·Tenemos que ir preparando ya la boda. -dijo Cheeto-
·Tendremos que ir mirando los sitios donde celebrarlo, los invitados, los trajes, etc... -dijo Triana-
·Quizás nos quedemos un poco más del tiempo previsto, entonces. -dije yo-
·Pues se paga un poco más. -dijo Rubius-
·Pero, ¿No estaba pagado? -dije yo-
·Sí. Pero se puede pagar para estar más tiempo. -dijo él-
·Ah vale... -dije yo-
Terminamos de desayunar y fuimos a vestirnos para salir por ahí, mientras que Cheeto y Triana preparaban su boda.
Cuando yo estaba a punto de terminar de prepararme, me llegó una llamada:
·¿Sí?
·Lidia. Soy Alejandro.
·Eh... Hola. ¿Qué pasa?
·¿Sigues con Rubius?
·Pues claro... Pero si yo lo amo.
·Creia que os habiaís peleado y tal...
·Pero...¿Por qué?
·Por que... Como tuvo una pelea el otro día y tú te mosqueaste.
·¿Como sabes eso?
·Pues... Me lo han contado.
·Ale, no te creo.
·Es la verdad.
·No me mientas. Espera, espera... Ya losé. ¡Eras tú!
·Yo, ¿Qué?
·Eras tú el que intentó besarme y tuvo la pelea con Rubius.
·No deberias estar saliendo con él, es demasiado agresivo, ¿no lo viste?
·Joder, déjame ya. Eras tú el que le metió salsa, por decirlo así, él me quería defender.
·Pues ten cuidado vaya a ser que te pege.
·Se como es él, nunca me pegaría.
·Vale, lo que tú quieras. Pero cuando te haga daño, no vengas a suplicarme que vuelva contigo.
·Mira, Ale. Eres gilipollas. Yo te veía como un amigo, pero ya ni eso. Me has defraudado bastante, no quiero verte más en la vida.
Colgé el teléfono y me senté en la cama a pensar:
·¿Por qué a mí? Osea, ¿Es que no podría vivir sin que nadie me moleste?
Primero lo de esa foto que me enviaron por twitter y ahora esto. Yo no voy a dejar a Rubius, pero la gente ya me está tocando los cojones y eso que no tengo.
Me levanté como si no hubiera pasado nada y salí de la habitación hacia donde estaba Rubius.
Fuimos con Miriam y Mangel a dar un paseo por las playas de Ibiza.
Estuvimos sentados en la arena y yo no podía parar de pensar en lo que me hizo Ale. Quería decirselo a Rubius... Pero no quería que se preocupara o fuera a hacerle algo.
En ese momento, me dí cuenta. Ni yo estaba segura. Ya incluso tenía miedo de que Rubius le hiciera algo. Aquella noche estaba en mi cabeza y no podía olvidarla.
Decidí decirselo, quería que hubiera sinceridad al máximo. No quería que nuestra relación se perdiera:
·Rubén...
·Dime, mi amor.
·Esta mañana me ha llamado Alejandro.
·¿Qué te ha dicho?
·Pues te lo diré todo... Que yo te dejara por como te portaste la otra noche.
·Mi amor, ¿Como sabe él eso?
·Por que... Él era el que intentó besarme. Pero yo no lo sabia, te lo juro. Me he enterado esta mañana.
·Pero será gilipollas este tío... Ese lo que quiere esque vuelvas con él.
·Él se cree que volveré con él, pero le he dejado bien clarito que no quiero verle en mi vida.
·Me parece bien, pasa de él. Yo no quiero más peleas.
Ahí me dí cuenta de que aquella noche fué un accidente, Rubius no le gustaba pelearse. Esa noche queria protegerme.
Ahí lo entendí todo.
Fuimos a comer en un chiringuito de la playa y, después, fuimos de compras por las tiendas de Ibiza.
Cheeto y Triana nos llamaron para que fueramos a ver donde ivan a celebrar la boda. Era precioso todo.
Después, fuimos a casa a arreglarnos para salir de fiesta esta noche. Ibiza tenía de las mejores discotecas de España, había que aprovecharlas.
Después de toda esa noche, volvimos a casa y fuimos a dormir.
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