sábado, 27 de julio de 2013

Capitulo 22.

Nos despertamos todos casi a la vez y desayunamos. Teniamos que hacer las maletas que mañana nos iriamos a Ibiza. Después de preparar todo, llamamos a Triana y a Cheeto para que se pasaran por casa. Llegaron y empezaron a hablarnos sobre como iba a ser la boda. Mientras hablabamos, me llegó un mensaje. Fuí a mirarlo. Era un mensaje de Alejandro, mi exnovio y actual "amigo" : ·Hola, Lidia. Hace mucho que no nos vemos y bueno... Hoy voy para Madrid y estaré por allí a ver si te veo o cualquier cosa que ya no hablamos. Besos. Le respondí: ·Yo justo mañana me voy a Ibiza, pero esta noche iremos a alguna discoteca de por aquí. Seguramente a la más cercana, no se si sabrás cual es, no se el nombre. Bueno, ya hablamos cuando quieras. Besos. Me dirigí a donde estaban los demás y dije de salir juntos esta noche todos de fiesta y les pareció bien. Comimos y ,después, los chicos se pusieron a jugar a la play 3 y nosotras a ver como jugaban o a turnarnos con ellos. Terminamos de jugar y nos arreglamos para salir esta noche. Ya arreglados, salimos a la discoteca de al lado. Estuvimos toda la noche allí, bailando y bebiendo... Llevaba unas 3 copas y me pareció ver a Alejandro por allí, pero como no estaba segura de si era él, no me acerqué. Después de un rato bailando con Rubius, Rubius se fué a la barra a hablar con Mangel, mientras, yo estaba super pedo bailando sin rumbo por la discoteca. De repente, se apareció un chico frente a mí. No estaba segura de que fuera Alejandro, pero se parecía bastante. Yo no era consciente de lo que hacia, así que, ese chico se acercó a bailar conmigo cogiendome de la cintura y no lo evité. Sin esperarmelo, intentó besarme pero fuí cociente y lo aparté. Rubius se dió cuenta de aquello y se dirigió hacia aquel chico bastante cabreado: ·¿A ti qué te pasa? Es mi chica, no tienes por que besarla. ·Que solo venía para bailar con ella... ·A mí no me mientes, cabrón. Ví como intentabas besarla. Como la vuelvas a tocar, te parto la cara. Intenté evitar la pelea: ·Rubius, no quiero que te pelees. ·Mi amor, dejame. Que le voy a reventar la cara a este imbecíl. La pelea acabó peor: ·¿A mí me llamas Ímbecil? Que te iva a quitar a tu chica y ni te dabas cuentas, gilipollas. ·¡A mí no te me pongas chulo! Que ella no quería nada y vienes a darle por culo. ·Mira si tanto la quieres, ten cuidado. Que te la quito. ·Pero... ¿Serás hijo de puta? Rubius subió el puño para pegarle en la cara, pero apareció el guardia de la discoteca y le agarró. Yo cogí y salí llorando de la discoteca sin saber que hacer. Rubius vió que me iva llorando y dejó la pelea a medias para venir detrás mia. Salí y me senté en el banco de un parque, tenía ganas de morir en ese momento. Rubius vino y se sentó al lado: ·Mi amor, no llores. ·Dejamé. -decía con voz llorosa- ·Por favor, no te enfades. Lo he hecho para protegerte. ·Ya lo sé... Pero no es por tí, Rubén. ·¿Entonces? ·Es por mí. Yo la he liado, he hecho que te pelees pero me ha jodido que he visto algo de tí que nunca había visto. ·Pero... No te entiendo. ·Que es mi culpa todo, pero no creía que serias capaz de pegar a alguien. ·Lidia, yo no he pegado a nadie. ·No me mientas... He visto como estabas a punto de pegarle un puñetazo a ese chico, si no te llegan a retrener esque lo dejas insconciente. ·Lo siento, de verdad. Es por los celos, no lo puedo evitar... ·No sé que hacer, Rubén. Vamonos a casa y intentemos olvidarlo... Aver si mañana estoy mejor. Estoy super mareada. ·Venga vamonos, mi amor. Lo siento mucho. Yo permanecí en silencio, mientras me dirigia a casa con Rubius. Los demás se dieron cuenta de todo y fueron detrás nuestra: ·Lidia, ¿Qué ha pasado? -Me dijo Miriam- ·No quiero hablar de esto... Entramos a la casa y me fuí a dormir directamente. Los demás esperaron a dejar las cosas y se durmieron también.

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